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Efectos del castigo físico

El empleo de castigos físicos en la crianza de los hijos es una práctica extendida por todo el mundo, y en nuestro país se observa frecuentemente como una práctica de disciplina para corregir las conductas negativas de los niños según el juicio de los adultos.

Es muy común escuchar a personas que aseguran que los golpes deben formar parte de la crianza de un niño y que, al pegarles, con frecuencia o de vez en cuando, no pasa nada o incluso aseguran que es necesario pegarles.


¿Hasta qué punto esta práctica puede de verdad corregir las conductas inapropiadas en los niños?


Los golpes NUNCA deben ser usados para corregir una mala conducta, como se menciona en un reciente artículo de la Revista Mexicana de Investigación Educativa (PLASCENCIA GONZÁLEZ, 2020) que demuestran que los golpes, nalgadas, cachetadas, jaloneos no son formativos. Aunque parece que modifican la conducta indeseable, ese aparente “cambio” se da sólo como una reacción al miedo a ser golpeado “si lo vuelve a hacer”, pero cuando los padres no estén presentes para pegarle, la conducta se presenta de nuevo, porque no se ha pasado por un proceso de aprendizaje y motivación que lleve a un cambio real y permanente de dicha conducta.

Como hace referencia Martha Alicia Chávez, en su libro “¡Con golpes NO!”, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la consecuencia del maltrato físico tiene realmente un impacto negativo en la vida, salud física y mental de los niños ya que se calcula que cada año mueren por homicidio treinta y cuatro mil menores de quince años, víctimas de maltrato. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos “accidentales” y otras causas. (Chávez, 2015)

¿Te haz preguntado por qué existe tanta violencia actualmente? ¿Tendrá alguna relación con el maltrato hacia los niños? La violencia comienza en casa. Cuando los adultos toman la decisión de comenzar con la primera nalgada hacia un pequeño ser humano que no puede defenderse y que de ninguna manera ayuda a detener una mala conducta o a que realice algo que se le pide. Felipe Lecannelier en conferencia nos dice que cualquier cosa que provoque dolor, estrés, frustración o llanto en un niño, es una pésima estrategia de crianza, (Fernandez, 2020) pues como demuestran diversos neurocientíficos como Susan Zeedyk cuando los seres humanos detectan una amenaza en lo único que el cerebro puede pensar es en huir o defenderse, nada más (Zeedyk, 2012). Así al pretender enseñar o corregir por medio de amenazas, lo único que logrará es que el niño o niña desarrolle un sentimiento negativo hacia los aprendizajes.


Ejemplo:

Si un tigre entrara a la casa no se podría pensar en otra cosa que protegerse del animal buscado en donde resguardase o cómo defenderse se activarían los mecanismos del cuerpo en respuesta al miedo. En ese momento los pulmones captan el máximo de oxígeno posible en cada inspiración, los sistemas digestivo e inmune dejan de “malgastar energía” y nuestro cuerpo activa todas las funciones de emergencia por lo que nuestro cerebro NO SERÁ CAPAZ de realizar pequeñas tareas y centrará todos sus recursos a un plan mayor,lucha o huida” (Zeedyk, 2012). Los adultos al tratar de corregir una conducta con golpes o gritos se convierten en el tigre de los niños, inhibiendo todo tipo de aprendizaje y solo actuando por miedo a las consecuencias dolorosas.

Aunque es cierto que en algunos casos el haber golpeado de manera constante o una sola vez de forma traumática a un niño o niña parece que funcionó y que la conducta no deseada desapareció, esto sucede porque el sistema neurológico del niño aprende a asociar dicha conducta con las consecuencias dolorosas que le traen. Aun así, eso no es formativo. Educar a un niño significa ayudarlo a que desarrolle un sistema de valores y de ética personal, que le ayuden a elegir entre hacer y no hacer, por propia convicción, y no por el golpe que seguirá si hace o no hace. Un ser humano con una buena crianza, maduro, responsable y sano, es el que elige entre las alternativas que tiene, la más sana, la que respeta a sí mismo y a los demás, por pura convicción, no por el castigo (cualquiera que sea), por lo anterior escrito los golpes gritos o insultos no hacen mejores seres humanos, solo hacen que desaparezcan las conductas no deseadas por miedo y no por convicción esto sembrando en los niños miedo y no permitiendo que logren tener conciencia de sus propias acciones.



Bibliografía

Chávez, M. A. (2015). Con golpes no. México : Grijalbo.

Fernandez, G. (2020). Apego y regulación emocional en cuarentena. Apego y regulación emocional en cuarentena, ( 25). México.

Zeedyk, S. (2012). como las relaciones afetivas afectas el desarrollo del cerebro del bebé . como las relaciones afetivas afectas el desarrollo del cerebro del bebé ( 8.55). University Dundee.

PLASCENCIA GONZÁLEZ, M. (2020). HABLAR, NO GOLPEAR. Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol. 14, núm. 43,, 1107.

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